lunes, 19 de junio de 2017

Un héroe olvidado de la unión suramericana


En un día como hoy, 19 de Junio, pero del año 1764 nacía en Montevideo uno de los más grandes patriotas de la Patria Grande: José Gervasio Artigas. Odiado por la oligarquía porteña, que lo veía, con razón, como una de las principales espadas del ala jacobina de la Revolución de Mayo, fue marginado y perseguido sin tregua. Sus delegados de la Banda Oriental no fueron admitidos en las deliberaciones de la Asamblea del Año XIII, así como tampoco al Congreso de Tucumán, de 1816 que declararía la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata de la monarquía española. Un año antes, en 1815, Artigas había convocado en Concepción del Uruguay, provincia de Entre Ríos, al “Congreso de los Pueblos Libres” que entre otras cosas había sancionado lo que con toda justicia puede considerarse como la primera ley de reforma agraria de América Latina, que expropiaba las tierras y las repartía entre quienes la trabajaban.

La oligarquía reinante en la Banda Oriental tampoco toleró sus posturas y en infame contubernio con sus homólogos en la otra orilla del Rio de la Plata se las ingenió para desterrar y acabar con la carrera política del gran patriota nuestroamericano. En 1820, derrotado militarmente y perseguido con tenacidad por sus adversarios tuvo que exiliarse en el Paraguay, donde la oligarquía que se hizo del poder en lo que luego, recién en 1828, sería la República Oriental del Uruguay lo obligó a permanecer hasta el fin de sus días, en 1850. La historia oficial urdida tramposamente en ambos márgenes del Plata hizo lo posible para desfigurar su figura y tergiversar su pensamiento político. La oligarquía argentina, y sus escribas, lo estigmatizan como un anárquico caudillo “uruguayo”, desconociendo que para Artigas el Virreinato del Rio de la Plata debía preservar su unidad política a toda costa y que su lucha revolucionaria se extendió por varias provincias de lo que luego sería la Argentina. Para la oligarquía uruguaya, Artigas es un héroe militar que se opuso a la prepotencia de sus compinches porteños y nada más. Nada más hipócrita y falso que el “culto artiguista” de la derecha uruguaya. Ambas oligarquías se confabularon para silenciar a este revolucionario integral, que precozmente propuso la realización de una reforma agraria, la plena integración del indio a la nueva república, la soberanía popular y la unión de los pueblos sudamericanos. Una de sus sentencias más recordadas y de gran actualidad es la que dice que "Los pueblos de América del Sur están íntimamente unidos por vínculos de naturaleza e intereses recíprocos" , algo que olvidan quienes en ambas orillas del Plata sueñan con acuerdos comerciales y procesos de integración subordinados a las directivas del imperialismo norteamericano. 



Artigas tuvo que pagar con treinta años de destierro y la más absoluta cancelación de su actividad política por tanta osadía. Murió en el ostracismo y sumido en la derrota, al igual que Bolívar y San Martín. Las crónicas periodísticas de la época aseguran que sólo cuatro personas acompañaron sus restos mortales en Asunción. Por eso, en momentos como el actual cuando la difícil construcción de la unidad de América del Sur es acosada sin cesar por el imperialismo y sus peones locales, recordar las luchas del gran líder popular rioplatense e identificar a sus adversarios de ayer, que son los mismos de hoy, es más necesario y aleccionador que nunca.